Como todos sabemos, en los últimos años, la tecnología ha avanzado de tal manera que cada vez está más presente en nuestras vidas y nos permite acceder a lugares insospechados con una agilidad vertiginosa. Así, los más torpes hemos tenido que aprender a manejarnos con esas “máquinas” que tanto temíamos y que, tenemos que reconocer, nos facilitan la vida en muchas ocasiones.
La cuestión viene sin embargo, cuando nos planteamos si en vez de aprovecharnos los humanos de las tecnologías no estamos dejando que ellas nos dominen y cambien algunos de nuestros hábitos de escritura tan arraigados durante siglos (la ortografía….).
En mi opinión de estudiante de filología, creo que si tenemos en cuenta todos los cambios que sufren las lenguas y que al final sirven para enriquecerlas, no tendríamos que alarmarnos ante este nuevo campo que se nos abre. Claro está, que estan surgiendo cambios en la lengua cuando se utilizan estos nuevos soportes (blogs, sms…), como pasó con el gran salto de la oralidad a la escritura, ya que un nuevo soporte exige un nuevo modo de expresión y reglas. Ademas, con la oralidad y la escritura, hemos podido comprobar que somos perfectamente capaces de utilizar la lengua de una manera u otra dependiendo del soporte y casi automáticamente.
Para finalizar, me gustaría recalcar que creo que es perfectamente posible que el hipertexto y el texto convivan en armonía si respetamos las convenciones que se han establecido en cada uno. Además, deberiamos aprender a aprovechar las ventajas de cada uno de ellos y admirar la habilidad que tiene el lenguaje para adaptarse a cada soporte nuevo que aparece.